#SomosNáutico / José María de Marco: “El Náutico no se podría comprender sin entender el deporte como lo entiende”
El séxtuple medallista mundial, con dos metales de cada valor, y diploma olímpico en Atlanta tras estrenarse en los Juegos en Barcelona 92, retoma el serial de entrevistas a deportistas históricos con motivo del 75º aniversario del Náutico.

FICHA PERSONAL – José María de Marco
- Deporte: remo
- Juegos Olímpicos Barcelona 92 (9º en cuatro sin timonel) / Atlanta 96 (4º en doble scull ligero)
- Relación actual con el Club Náutico Sevilla: Socio de Honor
-¿Cómo recuerda sus primeros años como deportista en el Club Náutico Sevilla?
-Mis primeros años fueron como era infantil, tendría unos 13 años o así. Como se puede imaginar, son años con muy buenos recuerdos porque yo venía de Lora del Río, era mi primer año aquí en Sevilla y no tenía, digamos, mucho ambiente; no tenía amigos, no sabía qué hacer, me aburría en casa y conocí a un a un chico, a un compañero de clase que era del Club Náutico y me habló del tema del remo. Pues vine a probar y encontré mi ambiente, mis amigos, y gracias a Dios pues se me dio bien eso del remo.
-¿Qué papel tuvo el Club en su formación deportiva y personal?
-La formación deportiva va muy unido a la personal, porque el hecho de hacer deporte te forja como persona, y de una manera inevitable. Al principio la formación deportiva estuvo a manos de Javier Díaz-Jargüin, que era nuestro entrenador físico, y Carlos Molina, que era nuestro entrenador de agua.
Estoy hablando de hace más de 40 años o así, y ya el Club tenía la conciencia de tener un preparador físico y un preparador de agua, cosas que no había en ningún sitio por aquella época. Entonces había un entrenador. Y punto. Y aquí lo teníamos dividido. La verdad es que los dos fueron muy importantes en mi formación como deportista.
Javier estuvo poco tiempo con nosotros, pero fue muy intenso, ya que era un referente. Y con Carlos Molina estuve mucho más tiempo, desde infantil hasta mi primera medalla en un Campeonato del Mundo, en mi primer año de sénior.
Y a nivel personal, pues todo lo que siempre digo, incluso a mis hijas: todo lo que soy en la vida se lo debo al deporte, tanto a nivel casi profesional, porque me ayuda mucho en mi profesión, como a nivel personal. Todo lo que te enseña el deporte, los valores que te enseña, es algo que no se puede enseñar en ningún sitio, aunque los padres lo intenten Esa disciplina, entrenar todos los días sin faltar, sin fallar, el tema de marcarte objetivos, qué es lo que quieres hacer a largo, medio y corto plazo… En fin, todo eso te lo enseña el deporte y no hay ninguna manera mejor de enseñarlo.
-¿Cuál fue el momento más especial de su carrera deportiva hasta llegar a unos Juegos Olímpicos?
-Esta pregunta es difícil de responder, porque no hay un momento especial hasta llegar a los Juegos Olímpicos, es todo un continuum, una cosa que se va encadenando, como una pescadilla que se muerde la cola. Vas entrenando, vas teniendo resultados, quieres entrenar más, mejores resultados, entrenas más, mejoras, y así hasta que te ves en escena en una final de unos Juegos Olímpicos. No existe un mejor momento, simplemente es como un camino que se anda.
-¿Qué sintió al representar a España en unos Juegos Olímpicos?
-Creo que no tiene respuesta, por lo menos por mi parte. Yo cuando compito en unos Juegos Olímpicos no pienso en España, no pienso en Andalucía, no pienso en Sevilla, no pienso ni siquiera en el Club, pienso en mí, en mí. Y después, cuando el resultado acompañe y todo, bueno, pues sí, con ese resultado se puede ayudar o apoyar o te puedes ver reflejado en un club, en una provincia o una ciudad.
Pero creo que ningún deportista está compitiendo pensando en su club, en su ciudad o en nada. Uno piensa en ganar, porque todo es muy personal. Así me lo decía un entrenador ruso, que el deportista tiene que ser egoísta, y egoísta es pensar en ti. Después, claro, por supuesto que estoy muy agradecido al Club Náutico, porque no podría haber llegado a ningún sitio si no hubiera tenido un barco, un entrenador, un ambiente, una ducha, un vestuario…
-¿Qué valores cree que le ha aportado el deporte de alto nivel?
-Lo he dicho anteriormente. Todos los todos los valores que se puede aspirar a tener en una sociedad equilibrada te los da el deporte de una manera bestial, y casi sin darte cuenta. La disciplina es fundamental, el hecho de tener que estar a la hora del entrenamiento en punto, incluso 5 minutos antes, nunca llegar tarde, no tener pereza para hacer nada sabiendo que te vas a morir en un entrenamiento de pesas, de carrera o en un entrenamiento de series. Esa disciplina te la da el deporte.
Que llegue un fin de año y que tengas que entrenarte por la mañana cuando está todo el mundo preparando la cena de Navidad o yo qué sé. Ese tipo de cosas, esa disciplina, te la da el deporte. Incluso hay veces que hay planes de entrenamiento que tienen 8, 10, 12 sesiones semanales y el deportista, bueno, por lo menos era mi caso, yo buscaba más todavía. Es decir, si el domingo por la tarde era descanso, ese domingo me iba a entrenar.
-Pero no queda ahí…
-Otro valor que te que te enseña el deporte es a planificarte, es decir, las cosas no salen porque sí sin un plan, sin un objetivo. Te los planteas de esa manera. Es decir, ya con 16 años te sientan a principio de temporada y te dicen “Vamos a ver. ¿Qué es lo que quieres? ¿Dónde crees que puedes llegar? Que sepas que lo que vas a comprometerte ahora supone un objetivo, o sea, supone un entrenamiento, un sacrificio”. Y eso con 16 años ya lo aprendes. Es decir, si tú dices “Quiero ser campeón de España”, pues ya sabes que no puedes decirlo sólo de forma verbal, porque es fácil decirlo y difícil hacerlo. Entonces eso va a suponer que ganes en tu club, que ganes en tu región, que ganes en tu autonomía, y eso te enseña a planificarte y a objetivos. De hecho, cuando ya te vas al alto nivel o al alto rendimiento, pues es lo mismo, o sea, a ti te reúne el seleccionador y te dice “Vamos a ver, Marco, ¿qué quieres este año? ¿Quieres ir al Campeonato del Mundo y ganarlo o te conformas con ir al Campeonato de España?” Entonces en ese compromiso va todo, va todo un año futuro de sacrificio, de esfuerzo, de no quedar con tus amigos, de ser de ser el tipo raro.
-Y el remo es muy exigente.
-En el deporte se habla mucho de la capacidad de sufrimiento, por lo menos en el mío, que es un deporte de sufrimiento que se puede comparar como como un 1.500 o un 5.000 de atletismo. O sea, cuando te pones en la salida de una regata importante, sobre todo sabes que vas a estar cerca de la muerte, de dolor y de cansancio, y que te encantaría dejarlo en cualquier momento. Pero eso te lo enseña el deporte, que tienes que aprender a sufrir no solamente en las regatas, sino en el día a día, en la carrera, en las pesas, en las series que haces.
-¿A qué dedica actualmente su actividad profesional o personal?
-Ahora no sigo en activo, no sigo compitiendo. Solamente me entreno, remo, tengo mi propio skiff, que compré y está en el Club Náutico, donde voy a remar prácticamente todos los días. Sigo haciendo pesas, sigo haciendo ergómetro, me entreno a diario. Para mí es como si entrenarme estuviera ya en mi, en mi ADN, no puedo pasar un día sin entrenar.
-Sigue vinculado al deporte y al Club por tanto.
-Lo único que ocurre es que no compito. Hay mucha gente que deja de remar y después compite en veteranos, pero a mí personalmente no me apetece nada. Yo solamente me entreno, cuando estoy en el río compito contra mí mismo y contra cualquiera que se ponga al lado. Pero volver a competir con un dorsal, un entrenamiento, una puesta a punto, de todo eso ya he hecho demasiado. Han sido más de 25 años de remo, de los cuales 18 ó 19 han sido en el equipo nacional. De esos ha habido 19 Campeonatos del Mundo, dos Juegos Olímpicos, Juegos Mediterráneos y un montón de pruebas más, cada una con su eliminatoria, su semifinal, su final, su tensión…
-¿Qué podría aportar a los remeros del Club que sueñan con competir al máximo nivel?
-El Náutico es el número uno en España y está funcionando perfectamente con David Cifuentes y su equipo. Me han pedido ayuda de vez en cuando, pero es que supone un compromiso que no tengo ganas de llevarlo a cabo porque realmente son muy buenos. Si yo viera que hiciera falta algo, pues les daría mi ayuda, pero no pueden ser mejores de los que son.
-¿Qué cree que diferencia al Náutico como entidad deportiva?
-El Náutico es un club muy especial, porque lo tiene todo. Un club de remo al uso es un club que solamente tiene remo, tiene un hangar, unos botes y un entrenador. Y punto. Pero el Náutico es un club social cuyo origen fue el deportivo, y con la promoción de la práctica del remo como uno de sus objetivos iniciales. Y durante toda su trayectoria, sus 75 años, pues ha sido un club que ha apoyado al 100% el deporte. Al margen de mantener su vida social, piscinas, salones y demás, ha apoyado al deporte, y sin ese apoyo no habrían tenido los resultados que yo tuve ty muchos otros deportistas como Fernando Climent, Alberto Molina, Fernando Molina, Luis Moreno, Guillermo Müller, Enrique Briones o José Manuel Cañete, todos medallistas en Campeonatos del Mundo de remo del Club Náutico.
-Con motivo del 75 aniversario del Club, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los socios, deportistas y nuevas generaciones?
-Hay socios que no entienden que haya tanta fuerza para el deporte, que se quejan muchas veces de los socios deportistas. Yo, por ejemplo, si no hubiera sido socio deportista, o sea, si no me hubieran dado la oportunidad de serlo, el Náutico no tendría seis medallas en Campeonatos del Mundo y un cuarto puesto olímpico por mi parte, es decir, eso se lo hubiera perdido por un simple apoyo a un deportista que no es socio. Entonces, a todas las personas que no lo entienden, que no ven la otra parte del Club, les pediría que lo hicieran.
-Defina al Club Náutico Sevilla en una frase.
-El Náutico no se podría comprender sin entender el deporte como lo entiende.