#SomosNáutico / Luis Arteaga: “El Náutico Sevilla es un club con valores, tradición y señorío”
El que fuera campeón mundial y doble bronce universal acudió a los Juegos de Los Ángeles 84 en calidad de reserva para aumentar la senda de remeros olímpicos de la entidad y ser testigo directo de la histórica plata de Fernando Climent.

FICHA PERSONAL – Luis Arteaga
- Deporte / modalidad: Remo
- Juegos Olímpicos Los Ángeles 1984 (reserva)
- Relación actual con el Club Náutico Sevilla: Socio de Honor
– ¿Cómo recuerda sus primeros años como deportista en el Club Náutico Sevilla?
– Como remero empecé en el año 74 en el Club Náutico Victoria, en la calle Betis, y luego fui a Bañolas. Básicamente, mis primeros años de juvenil y sénior los hice en Bañolas. Luego remé por el Club Náutico en el 85, un buen año en el que ganamos, que recuerde, el cuatro con y el ocho.
¿Qué papel tuvo el club en su formación deportiva y personal?
-Como he dicho, remé en el Club Náutico Sevilla en el año 85. Ya era mayor y mi carrera deportiva estaba muy avanzada. Digamos que, como formación, formación, la tuve más en el Club Natació Bañolas. De todas maneras, siempre he estado relacionado porque tenía compañeros que eran del Club Náutico y muy buenas referencias. Evidentemente los conocía, me relacionaba con los remeros del Náutico y veía ese espíritu que tenían siempre, el cariño especial que le tenían al Club, una cosa que yo envidiaba un poco. Porque yo igual no me identificaba tanto con el club por el que remaba, Bañolas, sin esa idiosincrasia. Digamos por tanto que mi formación como remero no fue en el Club Náutico, pero de manera tangencial siempre me llegaba esa especie de espíritu especial que siempre ha tenido este club.
-Al fin y al cabo, le quedó marcado su paso por el Náutico.
-En mi formación deportiva y personal, he de decir que me sirvió mucho para conocer el Náutico los años que competí en la Regata Sevilla-Betis. Yo, aunque pertenecía a Bañolas, junto con mi compañero Marolo Vera y algún que otro más íbamos a Sevilla, y entonces a mí me tocaba remar en el Betis, ¡porque soy bético! Aunque un año el primer año remé por el Sevilla por circunstancias, luego los siguientes años los remé por el Betis. Eso significaba que yo entrenaba allí, en el Náutico. Y entonces vivía lo que era el Náutico y realmente sentía siempre, no sé, una cosa muy especial. Veía lo que era la convivencia de los remeros, la manera de vivir el Club, de acabar el entreno y no irte. Te quedabas y hacías lo que ellos entonces llamaban la convivencia.
Yo creo que lo seguirán llamando todavía, pero mis compañeros hablaban de «ahora convivencia», y nos íbamos a tomar una cerveza en la terraza del Club. Aquello fueron vivencias muy buenas, porque viví el Náutico de una manera como no la había vivido nunca. Aunque fuera un corto periodo de tiempo, pero para mí era muy especial.
-¿Cuál fue el momento más especial de su carrera deportiva hasta llegar a unos Juegos Olímpicos?
-Lo más importante siempre, lo que uno más recuerda siempre son los Campeonatos del Mundo. Yo, hasta llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84, ya había hecho unos cuantos Mundiales; habíamos sido campeones del mundo en el 79 en Bled en el ocho peso ligero, luego un par de medallas más de bronce también en el ocho peso ligero, en Munich y Hazewinkel. Esos son a nivel deportivo los mejores recuerdos.
-¿Qué sintió al representar a España en unos Juegos Olímpicos?
-Pues supongo que lo que siente la mayoría de los deportistas, ¿no?, n inmenso orgullo de estar allí. El recuerdo es imborrable. Yo fui de reserva. Eso hay que decirlo. Fui pero no competí en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Pero lo viví de una manera muy fuerte, muy especial. Viví en directo la plata de España en dos sin timonel con Climent y Lasúrtegui. Y claro, lo que uno siente cuando hace el desfile, que por fortuna pudimos hacerlo. Evidentemente, es un momento especial, imborrable, se te queda grabado de por vida, Desfilar con los demás deportistas de otros deportes detrás de la bandera… es insuperable. Digamos que a nivel emotivo, emocional y tal, es insuperable.
-¿Qué valores cree que le ha aportado el deporte de alto nivel?
-Bueno, me temo que no seré muy original, porque en esto casi todos los deportistas coincidimos, sea cual sea la disciplina. Hablo de marcarse un objetivo, del esfuerzo, del compañerismo, clave en un deporte de equipo como el remo, y de ese espíritu de lucha que luego te sirve para la vida. También de saber perder, de luchar por metas sabiendo que son muy difíciles de alcanzar y, al final, sentirte orgulloso sólo con haberlo intentado. Esos son los valores que normalmente afloran cuando haces deporte de alta competición.
Aunque también es evidente que hay otra cara de la moneda. Hay competitividad: al final compites contra otros, y para que tú ganes ellos tienen que perder. Es así. Es muy humano. En el deporte se dan dinámicas que ves en cualquier otro ámbito de la vida, e incluso no todas son positivas. A veces surge la envidia o entran en juego cuestiones políticas que no son tan agradables. Pero a nivel individual, lo fundamental es eso: esa disciplina que te lleva a una vida y una mente sanas, el clásico mens sana in corpore sano.
-¿Sigue en activo?
-Pues hace tiempo que ya no estoy activo como deportista de competición, así que mis objetivos se acabaron más o menos en el año 87 u 88, que fue cuando me retiré.
¿A qué dedica actualmente su actividad profesional o personal?
-Me acabo de jubilar con 67 años. No tengo actividad laboral desde este mismo año, aunque he estado vinculado al remo durante mucho tiempo. Salvo algún paréntesis en la empresa privada, estuve casi dos décadas ejerciendo como entrenador en la Federación Catalana de Remo. Así que, tras dejar mi etapa como remero de competición, he seguido siempre muy ligado a este mundo.
-¿Sigue vinculado de alguna manera al deporte, al club o a la formación de nuevos deportistas?
-Bueno, actualmente no de forma activa. Sigo vinculado en el sentido de que sigo las competiciones y estoy al día. Como decía antes, he trabajado muchos años en la Federación Catalana y vivo en Bañolas, donde se celebran multitud de pruebas al año, como Campeonatos de España o la Open. Veo a los remeros y los sigo de cerca, pero mi vínculo actual no va más allá del de un simple tifosi del mundo del remo.
-¿Qué consejo daría a los jóvenes deportistas del club que sueñan con competir al máximo nivel?
-Que tengan mucha ilusión. Es un camino largo en el que a veces los objetivos tardan en llegar, pero no hay que desistir. Tienen que recordar que este es un deporte colectivo: aunque no todo el mundo sea un gran eskiffista a nivel individual, rodeado de buenos compañeros y con un buen nivel de equipo se pueden alcanzar grandes metas. Además, éstas pueden llegar de la manera más inesperada, porque al final puedes terminar formando parte de un bote con deportistas de otros clubes o regiones y construir una tripulación muy competitiva. Así que, ilusión, constancia, que te guste lo que haces y ser consciente de que estás practicando algo muy sano, tanto física como mentalmente.
-¿Qué cree que diferencia al Club Náutico Sevilla como entidad deportiva?
-Es una pregunta complicada porque al final siempre respondes en comparación con otras entidades. Yo he remado la mayor parte de mi vida por el Club Natació Banyoles, pero también he competido con otros clubes, incluso extranjeros como en Italia. Sólo estuve en el Club Náutico Sevilla, y es cierto que quedé campeón de España y fui olímpico, pero hubo algo que me sorprendió muchísimo y que para mí marca la diferencia: el detalle de que me hicieran Socio de Honor.
En ese momento pensé: «¡Qué clase tiene este club!». En el Banyoles, por ejemplo, donde estuve la mayor parte de mi carrera, jamás tuvieron un gesto así conmigo. Me sentí muy halagado y agradecido. Ese hecho diferencial refleja la categoría, la clase y la solera que tiene el Club Náutico Sevilla.
-Con motivo del 75 aniversario del club, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los socios, deportistas y nuevas generaciones?
– El mensaje sería que se sintieran muy orgullosos del Club, cosa que no dudo que ya lo hacen; que intenten cada uno dentro de lo que pueda hacerlo todavía un poco más grande y que sigan consiguiendo resultados para el Club, generación tras generación. Y a nivel social, pues que cuiden el Club, lo mimen y se sientan muy orgullosos de él.
-Defina al Club Náutico Sevilla en una frase.
-El Club Náutico Sevilla un club con valores, tradición y señorío.