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#SomosNáutico / Isa Sánchez: “El Náutico es una fábrica de valores y un hogar; el rincón del Guadalquivir donde nacen los grandes sueños y las amistades de verdad”

La primera representante de la sección baloncesto en representar a la entidad en unos Juegos, con diploma incluido en Pekín 2008, también hizo historia al jugar en la versión femenina de la NBA antes de colaborar en la plata de la cita olímpica de Río 2016 como entrenadora ayudante de una selección con la que acumuló dos metales europeos como internacional y múltiples éxitos como técnico.

 FICHA PERSONAL- Isa Sánchez

  • Deporte: baloncesto
  • Juegos Olímpicos Pekín 2008 (5ª y diploma) y Río 2016 (plata como técnico ayudante)
  • Relación actual con el Club Náutico Sevilla: Socia de Honor

-¿Cómo recuerda sus primeros años como deportista en el Club Náutico Sevilla?

-Los recuerdo con una mezcla de olor a río, risas compartidas y agujetas cargadas de ilusión. Fue una época mágica. Tuve mi licencia con el Club Náutico durante las temporadas 1990/1991, 91/92, 92/93 y 93/94. Esos años marcaron el inicio de todo; era el lugar donde jugar se convirtió en entrenarme y donde mis compañeras de equipo pasaron a ser mi segunda familia.

-¿Qué papel tuvo el Club en su formación deportiva y personal?

-El Club lo fue todo para mí. Por fin encontraba un lugar donde yo no era la única rara; todas estábamos locas por el baloncesto. Deportivamente me dio las herramientas, la disciplina y la exigencia para entender que el talento sin trabajo no sirve de nada. En lo personal, me hizo crecer como persona, aprendí lo que era trabajar en equipo, “el yo al servicio del nosotros”. Allí aprendí a convivir, a respetar al rival, a levantarme tras una derrota y a ser humilde en la victoria.

-¿Cuál fue el momento más especial de su carrera deportiva hasta llegar a unos Juegos Olímpicos?

-Hubo muchas medallas y campeonatos con la selección antes de los Juegos Olímpicos y a nivel de clubes los momentos más especiales fueron mi primera liga con el Barça y la temporada en la WNBA con Detroit Shock, una experiencia que toda jugadora sueña.

Pero el día que logramos la clasificación oficial para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se cumplió otro de mis sueños: ser olímpica. En ese momento miras hacia atrás y recuerdas las mañanas de frío en el río Guadalquivir, los veranos de esfuerzo mientras otros descansaban y saber que el esfuerzo de tantos años junto a mis entrenadores, compañeras y amigos había valido la pena. Fue un regalo compartido.

-¿Qué sintió al representar a España en unos Juegos Olímpicos?

-Es una sensación que hoy todavía me pone la piel de gallina. Sentir el peso de la bandera, saber que representas a tu país, pero también a tu ciudad y a los clubes por los que había pasado. Es un orgullo indescriptible. En unos Juegos Olímpicos compites tú, pero en el corazón llevas empujando a toda la gente que te vio crecer desde niña.

-¿Qué valores cree que le ha aportado el deporte de alto nivel?

-El alto nivel me ha regalado la resiliencia: la capacidad de adaptarme y superar la adversidad. También me aportó constancia, honestidad conmigo misma, compañerismo absoluto y una gestión del tiempo y del sacrificio que me sirve para cualquier aspecto de la vida. Pero si tuviera que destacar uno, me quedo con el trabajo en equipo.

-¿A qué dedica actualmente su actividad profesional o personal?

-Llevo trabajando en La Junta de Andalucía más siete años, primero como directora general y ahora como secretaria general de Deportes en la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte.

-Por tanto, sigue vinculada a la formación de nuevos deportistas.

-Trabajo día a día para mejorar el deporte en nuestra comunidad autónoma, Andalucía. Y por supuesto que sigo vinculada al Club. Un trozo de mi corazón se quedó para siempre en las instalaciones del Náutico. Allí tengo colgada mi camiseta en el pabellón, gesto que me llena de orgullo. Sigo muy de cerca los éxitos de nuestros deportistas del Club y siempre encuentro un hueco para ver a las grandes amistades que mantengo de mi época en el Náutico desde los años 90.

-¿Qué consejo daría a los jóvenes deportistas del Club que sueñan con competir al máximo nivel?

-Les diría que disfruten cada minuto del camino, que no se obsesionen sólo con las medallas, sino con el día a día; que escuchen a sus entrenadores, que cuiden a sus amigos del Club porque serán para toda la vida y que nunca dejen que nadie les diga que un sueño es demasiado grande o no se puede conseguir. Si una niña que empezó a entrenar aquí en el 90 y pudo llegar a unos Juegos Olímpicos, ellos también pueden.

-¿Qué cree que diferencia al Club Náutico Sevilla como entidad deportiva?

-Lo que lo hace único al Club es su alma familiar y su espíritu competitivo. El Náutico no es solo una instalación deportiva de primer nivel, es una fábrica de valores y un hogar. Esa mezcla de exigencia competitiva nacional e internacional con el calor humano de un club social de toda la vida es algo difícil de replicar en otro lugar.

-Con motivo del 75 aniversario del Club, ¿qué mensaje le gustaría trasladara los socios, deportistas y nuevas generaciones?

-A los socios, gracias por mantener viva la llama y la masa social de esta casa. A los deportistas y nuevas generaciones, os diría que cuidéis y respetéis este escudo. Lleváis en vuestras manos el legado de 75 años de historia, sudor, éxitos y valores. Disfrutad del privilegio de entrenar en el mejor club del mundo y seguid haciendo historia.

-Defina al Club Náutico Sevilla en una frase.

-Es el rincón del Guadalquivir donde nacen los grandes sueños y las amistades de verdad.